Pintoresca y Grandiosa

Madeira

Madeira

Verde, montañosa, abrupta y a menudo sobrecogedora

Madeira es pintoresca y grandiosa. Sus paisajes están dominados por elevados picos que separan inmensos y profundos barrancos, con abundancia de exquisitas aguas y cuyo fértil suelo y benigno clima hacen la permanencia en ellas sumamente agradable. Sus costas, generalmente quebradas y de gran altura, están formadas por escarpados que descienden a pique sobre el mar. En sus montañas se presenta una zona nebulosa que se ve casi siempre asentada, como a la mitad de la altura, de manera que vistas de lejos parecen rodeadas de vapores, sobre los que destacan algunas veces, las cúspides de los picos que las dominan.

Madeira - Roberto Rey Fotografía

El paisaje de la isla de Madeira es exuberante: verde, montañoso, abrupto y a menudo sobrecogedor. Las erupciones volcánicas levantaron increíbles muros de roca que se precipitan al mar, la erosión ha tallado profundos valles y el agua (abundante en lluvias y nieblas) riega una espesa capa vegetal, dominada por bosques y cultivos.

Un mosaico de campos, bosques, terrazas de cultivo, valles exuberantes, acantilados rocosos y montañas encrestadas componen el hermoso paisaje de Madeira. La presencia de las flores impregna la brisa de agradables aromas en numerosos jardines o en plazas y calles ajardinadas.

Madeira - Roberto Rey Fotografía

 

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